El pinzamiento tardío del cordón podría salvar la vida a 100.000 prematuros cada año

Fecha: 09-11-17
Fuente: Bebés y Más

España es el país que más trasplantes y donaciones de órganos lleva a cabo, en lo que es una clara muestra del talante solidario de muchos de sus ciudadanos. Por eso, en gran parte, son muchos los padres que realizan una donación de la sangre de cordón de sus bebés, sabedores de que las células madre que contiene serán utilizadas para la investigación o para hacer un trasplante a personas con enfermedades tan graves como leucemias o linfomas.

Hasta hace unos años la decisión era simple: o donabas la sangre del cordón, o se quedaba en la placenta para acabar en el contenedor de restos biológicos. Sin embargo, desde hace un tiempo, existe una tercera posibilidad de elección: el pinzamiento tardío del cordón, que se ha visto beneficioso en bebés a término, y según dice una nueva investigación, muy importante en bebés prematuros.

La Organización Mundial de la Salud recomienda que siempre que sea posible se lleve a cabo lo que se conoce como “pinzamiento tardío del cordón”, que consiste en esperar de uno a tres minutos para que el recién nacido reciba más sangre de la placenta y así haya menos riesgo de anemia.

Ahora bien, lo que para los bebés a término es un beneficio del que hasta ahora siempre se ha prescindido (era muy raro esperar hasta hace unos años), para los bebés prematuros puede ser vital (de hecho, en un parto prematuro NO se puede hacer donación), y es que una investigación reciente llevada a cabo en Australia ha demostrado que el pinzamiento tardío del cordón umbilical podría salvar hasta 100.000 vidas de bebés prematuros, cada año.

Números que no dejan dudas
Según leemos en Mothering, los investigadores analizaron los nacimientos de casi 3.000 bebés prematuros, nacidos antes de la semana 37 de gestación. En su estudio, vieron que el 9% de bebés prematuros estudiados con un pinzamiento temprano acabaron muriendo. Al compararlos con los bebés que habían tenido el cordón íntegro al menos 60 segundos después, descubrieron que la mortalidad era de un 6,4%.

Esto quiere decir que de cada 200 bebés nacidos de manera prematura, cinco sobreviven por hacer algo tan simple como esperar un minuto y pinzar el cordón después. Teniendo en cuenta que 15 millones de bebés nacen de manera prematura cada año, un rápido cálculo arroja esta sorprendente cifra: cerca de 100.000 bebés podrían salvar su vida cada año.

¿Cómo es posible?
Aunque imagino que ya sabréis por qué, os cuento, por si alguien se lo pregunta, que la razón es que los bebés prematuros nacen con menos sangre que los bebés nacidos a término, y por ello el riesgo de anemia es aún mayor. Además, hay mayor destrucción de glóbulos rojos, y sucede a más velocidad de lo que se tardan en crearse nuevos glóbulos que los remplace; esto afecta tanto al sistema inmunológico como a nivel cardíaco.

Es por este motivo que algunos pueden acabar necesitando una transfusión de sangre, que es algo muy parecido a lo que sucede durante los 60 a 180 segundos que pasan si el cordón queda intacto y no se pinza hasta entonces: una ‘transfusión’ natural de la madre al bebé, que aporta más volumen sanguíneo y más glóbulos rojos. De hecho, se calcula que un bebé puede llegar a conseguir tener, de este modo, hasta un tercio más de volumen sanguíneo.

Entonces, ¿es mejor donar o es mejor no hacerlo?
Es una decisión muy personal. Como ya he dicho, en el caso de tener un bebé prematuro no hay duda posible, porque los recién nacidos prematuros no pueden donar la sangre de cordón; en este caso, lo ideal es que siempre que se pueda, se haga un pinzamiento tardío del cordón.

Si hablamos de un bebé nacido a término, la decisión es, como decimos, de cada madre y cada padre. Para la ciencia, y para los enfermos, la sangre de cordón es muy importante. Sin embargo, para los bebés también es beneficiosa, porque se ha visto que los beneficios de esperar se observan incluso cuando los niños tienen 10 años de vida.

¿Y no se pueden hacer las dos cosas?
Muchas parejas se preguntan esto: ¿no pueden dejar latir el cordón un poco más, y además donar la sangre del cordón?

La respuesta no está clara. Aunque la OMS establece como óptimos los 60 segundos posteriores al parto, otras investigaciones hablan de al menos 3 minutos. Y eso sería ya demasiado.

Tras un minuto, y pinzando después, sí es posible conseguir en muchos casos una muestra que pese al menos 100 gramos (es lo que tiene que pesar la bolsa con la sangre extraída del cordón para poder ser enviada); pero eso no quiere decir que sea siempre una muestra válida para el trasplante.

Se calcula que 1 de cada 3 muestras sí tiene las células suficientes para tratar a enfermos de leucemia y linfoma; el resto se utilizan para la investigación.

Así que, como digo, los padres debemos tener toda la información y, a partir de ahí, decidir qué opción consideramos mejor. Y en el caso de los prematuros, como comentamos, esperar siempre que sea posible.

 
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